Apatía e indiferencia espiritual
Jaime García – San José

“Hay una expresión que escuché en varias ocasiones: “a los tibios hasta Dios los vomita”. ¿Es una cita Bíblica? ¿En que libro de la S. Escritura se encuentra?

La expresión o refrán que usted, estimado Jaime, nos transcribe, no es precisamente idéntica a la que leemos en el libro del Apocalipsis (el último que encontramos en todas las ediciones de la Biblia), pero de ella se deriva. He aquí el texto: “Al Ángel de la Iglesia de Laodisea escribe: Así habla el Amén (es un título de Cristo, e indica especialmente su fidelidad, aquí sinónimo de Roca), el Testigo Fiel y Veraz, y principio de la creación de Dios. Conozco tu conducta: no eres ni frío ni caliente, ¡ojalá fueras frío o caliente! Ahora bien, puesto que eres tibio y no frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca” (Ap 3, 14-16)… Ese estado de apatía y de indiferencia espiritual, por el cual ya no se lucha para salir de la mediocridad o de una situación de pecado, podría ser peor que el haber cometido un pecado y a la mejor un pecado “grave”… porque esta última situación, precisamente por la conciencia de pecado que lo acompaña, por el “Remordimiento” que es su consecuencia (como la “mordedura”, profunda, repetida en lo profundo de la misma conciencia), podría impulsar al cambio, a la conversión – como le sucedió al Hijo Pródigo de la parábola (cfr Lc 15). El “tibio”, por el contrario, creyéndose bueno, “en orden”, y no luchando para ser mejor, se instala y se dispone a ser víctima de la tentaciones y de caídas muy graves. Un ejemplo de esto, puede ser lo que pasa con no poca frecuencia, en los matrimonios. El descuido del “primer amor”, la indiferencia, el desinterés de parte de un cónyuge, aunque sin “enfados” y ofensas graves, poco a poco, pueden llevar a la total infidelidad y al divorcio, consecuencia del “desmoronamiento”… Mientras que una discusión fuerte, un contraste profundo, sufrido, pueden ser el punto de arranque de una renovada fidelidad recíproca.